feminismo

¿Increíble? No, maravilloso

Han pasado ya varias horas desde que nos acostásemos con el ánimo por las nubes tras la jornada histórica vivida ayer en España (y en el mundo) y toca hacer balance. Y sí, histórica. Nuestro país no recuerda una manifestación feminista tan masiva como la de ayer. Fue la primera y casi seguro que no será la única.

Millones de mujeres (se cifra en unos seis millones) y también de hombres, muchos, reventaron las calles con proclamas y cánticos contra el machismo y en pos de la igualdad; reivindicaron los derechos que aún en pleno siglo XXI las mujeres no tenemos conquistados (pero lo haremos) y se dejaron la voz para que el mensaje llegase incluso a esos “duros de oído” que se empeñaron en ridiculizar este día ante el miedo latente de perder sus adorados privilegios.

Ser parte de ese momento de la historia va a ser algo que difícilmente podamos olvidar. La unión, las lágrimas de emoción -¡y de alegría!- al ver a tanta gente a tu alrededor que sólo busca lo mismo que tú, la esperanza al ver a tanta gente joven en las calles, ¡la sororidad!, eso no sé borrará con una simple lluvia.

Reconozco que hace un par de años habría confundido la sororidad con sonoridad. Son muy similares pero sus significados son bastante diferentes. Lo admito, soy feminista (aclaremos que eso, chicos, NO es nada malo) pero hay términos que mi educación patriarcal no me había enseñado sino que me los había ocultado para que no supiera que la unión natural y la complicidad con otras mujeres tenían una palabra propia, al igual que ellos tienen su “camaradería”.

Cuando dí por primera vez con la sororidad (de oídas) tuve que acudir a Internet para indagar sobre él. Pero en ese momento, para mí, sólo era un concepto abstracto, algo intangible que no llegaba a comprender del todo. Hasta ahora.

Algo ha cambiado en mi universo y la definición de esa palabra (agrupación que se forma por la amistad y reciprocidad entre mujeres que comparten el mismo ideal y trabajan por alcanzar un mismo objetivo, Diccionario de americanismos dixit) ha tomado otra dimensión. ¡Se acabó el sentirse solas! Ayer demostramos que juntas somos más fuertes, mejores y que aquella idea preconcebida de “las mujeres os lleváis fatal” no es para nada verdad. 

Hace una semana, el run run de un movimiento único empezó a gestarse en España en el marco de la huelga feminista convocada para el 8 de marzo. Un grupo de mujeres valientes se reunieron y decidieron que ya estaban hartas y que había que hacer algo contra esa clamorosa desigualdad que existe, aunque aún haya negacionistas que se empeñen en lo contrario. Esas mujeres eran periodistas, de todas las cadenas, de todos los medios, de todos los colores, y juntas (sí, chicos, juntas) redactaron el manifiesto “Las Periodistas Paramos”, un documento que en una semana de vida ha recibido más de 8.000 firmas de mujeres periodistas y comunicadoras del país. ¿Os dais cuenta? Ocho mil mujeres firmando un manifiesto que exige el fin de los techos de cristal, la brecha salarial, el acoso, el ninguneo, etc. ¿Increíble? No, maravilloso.

De esa iniciativa surgió un grupo en Telegram que hoy vibra como nunca ante lo conseguido ayer; un grupo donde más de 2.500 periodistas de todo el país nos hemos coordinado para llevar este movimiento a cada una de nuestras ciudades, a nuestras compañeras. Y así, con esa energía, con esas ganas por cambiar nuestro mundo, logramos ayer que nuestro manifiesto se escuchase alto y claro en todas partes, demostrando también a la ciudadanía que compartimos los mismos problemas que el resto de mujeres, que no les somos ajenas y que luchamos junto a ellas para lograr la igualdad real entre hombres y mujeres.

En Jerez, más de 40 periodistas, comunicadoras y compañeras de los medios nos juntamos para gritar contra la brecha salarial, el acoso laboral, el techo de cristal, la precariedad, la mirada sesgada en los medios, los espacios de opinión masculinizados y contra la corresponsabilidad, pero también pasó en Cadiz, Sevilla, Madrid, Málaga, Barcelona, Gijón,… Las periodistas paramos ayer, dejamos las redacciones, los estudios, los platós de televisión vacíos y secundamos la huelga feminista porque, firmemente, creemos que era lo que había que hacer.

Ayer fuimos parte de la historia. Las periodistas, por una vez, no contábamos la noticia sino que nos convertíamos en ella y recorrimos las calles por la tarde entonando proclamas y cánticos que algunos hoy en sus crónicas y en sus redes sociales tratan de desacreditar. Pero no te guardo rencor, no, porque gracias a ti, hombre machista, con tus vanos intentos por ridiculizar ese día y nuestras reivindicaciones, nos hiciste más fuertes y nuestro grito (el de todas las mujeres) se escuchó en todo el mundo…

Porque sin nosotras, el mundo se para, y ayer España se paralizó.

Este tsunami feminista es ya imparable. Lo siento por ti

¡Viva la sororidad!

 

#LasPeriodistasParamos

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