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Mi libertad es mía… ¿O no?

Voy a confesarlo. Creo que ya es hora de decir la verdad y sacar a la luz mi pecado…. Soy una cosificadora. Sí, es cierto, lo soy pero… Tú también. 

Y ahora me dirás: “¿Yo? En la vida”. Pero sí, tanto tú como yo tratamos en ocasiones como objeto a las personas. Hombres, mujeres, niños, mayores, animales… ¿A ver si ahora resulta que soy yo la única mujer en el mundo que cuando ve a un modelo, a un camarero macizo, a un actor sin camiseta en una película, piensa “que polvazo tiene”?Pues no querida, no, y sí, eso también es cosificar aunque de una manera aceptada socialmente porque es cine, ficción, es su trabajo… EXIGENCIAS DEL GUIÓN… ¿Quién no recuerda a Paz Vega quedándose en pelota picada en ‘Lucía y el sexo’ porque así se lo pedía Julio Medem? La de hombres que se harían pajas viéndola… O Elena Anaya en ‘Habitación en Roma’… O Miguel Ángel Silvestre y Mario Casas en cualquiera de las películas en las que se les pida mostrar abdominales.  

El debate de la cosificación ha acabado convertido en una vorágine de sinsentidos y de defensores y detractores que a estas alturas son incapaces de ver la situación con calma, ojo que yo me incluyo, aunque no me encuentro en ninguno de los dos extremos.

A título personal pienso que hay que llegar a la igualdad de la mujer construyendo una sociedad en la que viva en libertad, en una libertad en la que pueda ponerse escotazo y minifalda y no por eso ser excusa de violadores y depravados, una libertad en la que pueda escoger qué hacer con su vida y de qué manera vivirla, una sociedad en la que cuente con la libertad individual de acostarse con cuantos hombres quiera sin que por eso se la llame “zorra” o “ligera de cascos”. Ésto último que puede parecer lo más normal del mundo, aún sucede en esta misma sociedad que reclama que las mujeres dejen de vestirse de forma provocativa para sujetar un paraguas… ¿Sinceramente? Creo que es peor esa doble moral de atentar contra la libertad personal de cada mujer por hacer con su cuerpo lo que a ella le apetezca… Aunque esa es sólo mi opinión, la de esa mujer que cosifica a los hombres macizos. 

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