Serie de tv

Quiero ser una chica Gilmore

Este viernes 25 de noviembre, la plataforma digital Netflix hizo felices a miles de seguidores de ‘Las chicas Gilmore’, produciendo y estrenando ‘Gilmore Girls: A year in the life’ (Las cuatro estaciones de las Chicas Gilmore, en español).

A través de cuatro episodios de hora y media se recorren las cuatro estaciones en la vida de las chicas más queridas de la televisión. Madre e hija volvieron para enseñarnos que Stars Hollow no había cambiado en 10 años. Sus habitantes siguen siendo igual de histriónicos y peculiares, y Lorelai y Rory siguen siendo adictas al café.

Esta última y octava temporada sirve para que los fans de esta serie y sus protagonistas tengan el final que se merecían. Y es que la séptima temporada (con la que se echó el cierre a la serie en 2007) no contó con la mano de sus creadores Amy Sherman y Daniel Palladino, apartados en ese último año del proyecto. Y se notó. Muchos notamos el bajón de la serie en lo que debía haber sido el cierre perfecto.

rs_1024x759-160919070944-1024-gilmore-girls-a-year-in-the-life-ch-091916Por eso, ahora, 10 años después sus creadores volvieron a tomar las riendas de la historia y recuperaron el toque perdido que tan mal sabor de boca dejó a muchos seguidores.

Las Chicas Gilmore regresaron y con ellas, las conversaciones mordaces, la ironía y las continuas referencias a la cultura popular, musical y televisiva. Hay cosas que no cambian nunca, y diez años no han conseguido que el “toque Gilmore” pasara de moda.

Esta que escribe decidió parar su vida durante seis horas, porque ellas lo merecían, porque 10 años de espera es mucho tiempo y era imposible ver pasar las estaciones y decir “lo dejo para mañana”. Seis horas en las que hay risas, lágrimas, momentos vergonzosos, cenas de los viernes, desayunos en Luke´s, Kirk y café, mucho café.

Sin duda ‘A year in the life’ ha sido el mejor broche final para una serie que llegó a nuestras pantallas en el año 2000 y nos enamoró desde que vimos a Rory pillándose por primera vez de Dean y a su amiga Lane escondiendo discos de rock bajo las tablas de su habitación. Quisimos a Lorelai y su adicción al café, y moríamos porque Luke se le declarase algún día. Por eso aquel beso en el porche del Dragonfly Inn al final de la cuarta temporada causó tanta emoción. Al fin Luke y Lorelai estaban juntos y nosotros, al igual que la propia Lorelai aprendíamos lo que era “estar con Luke”.gilmore-girls-luke-lorelai-kiss-1477421039

Durante siete años, algunas soñábamos con ser “una chica Gilmore”, pasear por Stars Hollow, estudiar en Chilton y cenar los viernes con Emily Gilmore. Que Jess nos recomendase libros que nadie conoce, beber café en lo de Luke y tomar tortitas de Al’s mientras paseas camino de la escuela de baile de Miss Patty.

Durante esos cuatro episodios no falta ningún personaje, porque ni siquiera Richard Gilmore, encarnado por el fallecido Edward Herrman, está ausente. Su recuerdo está presente en todos los capítulos. Durante esas seis horas, van desfilando todos los personajes que quisimos como Sookie, Jess o París, y que odiamos como Christopher. No falta nadie, bueno, quizás Max, el casi marido de Lorelai en la primera temporada.

Madre e hija, Rory y Lorelai, las chicas Gilmore original regresaron para decirnos adiós como ellas (y nosotros) se merecían, recorriendo junto a los fans el invierno, la primavera, el verano y el otoño en ese pequeño pueblecito de Connecticut llamado Stars Hollow.

ATENCIÓN QUE EMPIEZAN LOS SPOILERS SI NO LO HAS VISTO AÚN…

La vida de Lorelai y Rory no ha cambiado mucho en 10 años. Lorelai sigue con Luke, en una relación establecida pero sin casarse, porque cuando lo han intentado siempre acababa en separación, y Rory sigue intentando ser periodista, dando tumbos por el mundo sin rumbo fijo y con una no-relación con Logan, el cual está prometido con otra.

A través de las cuatro estaciones de un año, su vida va cambiando. Lorelai busca expandir el Dragonfly y descubrir que quiere realmente con Luke, a la vez que intenta superar la muerte de su padre, como también lo hacen Emily y Rory.

gilmore_girls_netflix_posterLas Chicas Gilmore acaba en la estación de Otoño, con la boda que llevábamos esperando desde la quinta temporada y con una sorpresa en los segundos finales que hacen que exclames: “¡¡Nooooo!!” al más puro estilo capítulo de ‘Lost’, cuando la pantalla pasa a fundido a negro. Y es que Rory nos da la sorpresa a todos contando a su madre que está embarazada.

A partir de ahí, es el espectador el que debe imaginar qué sucede con sus vidas (aunque incluso algunos rezamos por una película de cierre). Rory está embarazada de Logan, después de la última noche que pasó con él, la diferencia es que no será una madre adolescente, tiene 32 años y está escribiendo un libro sobre su relación con su madre. Es mejor imaginarse que ‘Gilmore Girls’ será un best-seller y será una gran madre soltera. Aunque también me gusta pensar que Jess acaba confesándole que no la ha olvidado.

Sea lo que sea, todo queda a nuestra imaginación, si Sherman y Palladino no lo remedian.

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